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La igualdad que no se busca


Cuando llegan las épocas de elecciones, los candidatos llenan sus discursos de conceptos armados que algún especialista de turno le recomendó decir. Quizás porque saben que los oídos comunes se endulzan con ciertas palabras, por eso es que las promesas rondan en los mismos temas: seguridad, trabajo, educación, igualdad, etc. Pero justamente al hablar de igualdad,  se la minimiza, volviéndola un concepto más. De hecho uno escucha seguido el reclamo de igualdad por parte de diversos sectores de la sociedad, pero en algunos casos pareciera que lo hacen simplemente porque es socialmente correcto hacerlo.

¿Se sabe a qué se refiere uno cuando reclama igualdad?¿aceptaría uno un trato igualitario?¿ Queremos que todos estemos igual? O ¿disfrutamos estar mejor que otros?  No es la misma sociedad la que se desgarra las vestiduras al hablar de la igualdad y por detrás es la que se queja cuando a un villero el Estado le entrega una casa (haciendo cumplir el derecho a una vivienda digna).  De hecho hay frases típicas, que suelen sonar como disco rayado al repetirse en tantas bocas, por ejemplo:”yo me rompo el alma trabajando, y a estos que no hacen nada le dan un techo”. O hay casos en que la sociedad es más cruda y sentencia sin lugar a apelación, por ejemplo cuando dice:” nació chorro, no aprende más”.

No hay dos sociedades, somos la misma. Somos o contradictorios, o ignorantes o hipócritas. Igualmente se  llega a la misma conclusión, se pide lo que se desconoce. Reclamamos igualdad pero desde nuestro ego.  Respondemos a la corriente liberal, para la cual la sociedad civil fue creada para defender las libertades individuales y  el Estado no pueda entrometerse en la propiedad privada. “Lo que es tuyo, te lo ganaste, y si otro no tiene que se joda por no tener”. ¿Y la igualdad de oportunidades? Si todos somos iguales, ¿por qué no a todos se les brinda las mismas oportunidades para salir adelante? Por ejemplo, por que una universidad pública se preocupa por tener un estacionamiento más grande, en vez de luchar para que no exista un estudiante que deje de cursar porque no puede pagar un boleto de bondi.

Latinoamérica es el continente donde existe la mayor brecha entre ricos y pobres, y la Argentina no escapa a dicha realidad. Lo que indica que es vital que entendamos de que hablamos  cuando hablamos de IGUALDAD. Quizás nos deberíamos acercar al concepto de IGUALDAD de condiciones, o de IGUALDAD de oportunidades. A su vez quizás nos podamos replantear ¿Es correcto fijar las bases de una sociedad desde las libertades individuales? ¿es primero yo, después vemos? O ¿estamos dispuestos a ceder para que otros mejoren? Es difícil plantear patear el tablero y reestructurar una sociedad. No se puede buscar el contrato que la fundó, romperlo y volver a escribir uno. La sociedad ya existe, tal cual es. Pero quizás sea hora de que la sociedad o se saque la careta o reconozca su ignorancia sobre ciertos temas. O sea que dejemos de hablar sin entender.

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Categorías:Utopía
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